Hada es una palabra que viene del latin fatum, destino. Pensamos en las hadas y tenemos una diversidad de imágenes que con frecuencia  tienen que ver con hermosas presencias femeninas, algunas veces de tamaño ligeramente superior al humano cuyo vínculo con el acontecer  de este  las hace casi humanas pero cuya presencia  mágica y una valoración distinta las aleja enormemente. En formas más recientes y bajo la influencia del cine las hadas se identifican con pequeñas figuras etéreas y más aéreas que conviven en los bosques con los duendes.

A lo largo del tiempo la imaginería de lo que hemos nombrado como invisible va cambiando y adaptándose a creencias y formas de relación. Sin embargo persiste el impulso hacia el mundo invisible más inalterable que sus distintas apariencias.

Escribo  desde el amor este impulso que me mueve a despertar y a escuchar el discurso del agua que me aviva.

Me siento pez al volar y pájaro en las ramas del azar, piedra dura en el salto de la rana que cae veloz hacia las nubes –y regresa- sorprendiendo a las estrellas.

Me alegro y vivo en el paisaje que recorre mi ánimo al moverse. Y en el canto a la tierra que se gesta.

GRITO desde los tuétanos valientes  Soy………YO        Soy           Yo todos los seres a los que veo y siento que despiertan mis humores y mis celos, que me llaman desde el éxtasis eterno de fluir hacia el presente y ser el trago. El buchito que me anula el pensamiento.

Yo soy pájaro en la pluma que hace al viento y gota que en el agua del rocío resuena y se regoza brillante en el eco de su esfera.